planificación de una boda

Una vez en la habitación del hotel, con toda la noche…y la vida por delante, el camino recorrido hasta ese momento, no importa. Todo ha salido a pedir de boca y solo queda construir una vida de casados, larga y feliz. El típico cuento de hadas.

Pero para llegar a la tv de 40” en el salón, ha hecho falta primero, encontrar a tu media naranja, después conocerla y viceversa hasta aceptarse completamente, y finalmente dar el paso y pasar por la vicaría.

Vale, no corramos tanto…

En principio, hay que ser capaz de darse de bruces contra la persona a la que estás destinado. Parece complicado pero finalmente seas de l@s que esperan o de l@s que siempre van a por todas, hallarás la felicidad junto a tu media naranja.

Después tras un tiempo de relación en el que habéis de ser capaces de saber si realmente estáis hechos el uno para el otro, un buen día, por sorpresa (que os lo pidan) o por mutuo acuerdo, decidiréis que ha llegado la hora de avanzar hacia algo más serio. Entonces, poco más tarde, anunciaréis la buena nueva: ¡Os casáis!

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Planificación

Así las cosas, llega ahora el periodo de la planificación. Lo más urgente es definir una fecha para el enlace, por dos motivos: Uno porque es necesario que fijéis un día para que los invitados vayan reservando fecha y dos, porque el siguiente hito será escoger iglesia. Este punto puede incluso por si solo fijar, adelantar o atrasar la jornada nupcial.

Precisado lo anterior, y suponemos con los anillos entregados, toca buscar un restaurante. Este es un punto crucial en vuestra senda hacia el casamiento, y lo es porque entran en juego bastantes factores, desde el precio por menú, pasando por la disposición de las mesas, hasta el contenido de la carta.

Si de encontrar el restaurante y/o  hotel  ideal se trata, no podemos olvidar los servicios con los que contaremos una vez elegido el lugar. No solo es comer, es que dispongan de lo necesario para contribuir a que ese día único sea el mejor de vuestras vidas. Aquí entran en juego aspectos como gastos por persona unidos a los propios del banquete, el coste de la barra libre, la elección de la vajilla o cubertería, si los camareros son profesionales o gente contratada solo para ese servicio… y toda una serie de extras que van desde la limusina de cortesía, Photocall, la enorme y valorada fondue de chocolate, etc.

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Por otro lado, se antoja imprescindible acordar con el salón contratado una serie de reuniones para tratar más profundamente estos y otros temas. Igualmente fijar fechas para la cata de menú.

Posteriormente y antes de meternos de lleno en la elección de indumentaria nupcial, llega el siempre puntilloso tema de las invitaciones. ¿A quién vas a honrar haciéndole partícipe de tu enlace? Nunca llueve a gusto de todos en este punto, habrá gente que entrará y gente que no. Configurada la lista de invitados, es momento de elaborar las invitaciones.

Aquí de nuevo, destacar la trascendencia de seleccionar aquellas que se adapten más al estilo de boda que queramos. Luego hablaremos de diseño, de entre los cientos existentes e incluso de creaciones propias, pero una buena invitación debe dejar a los invitados con la miel en los labios, con ganas de más…

Tras las confirmaciones, incluidas las de última hora, el objetivo es hacer llegar al restaurante elegido esta lista y distribuir a los asistentes en torno a una serie de mesas, por amistad, parentesco, afinidad, al azar…

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El traje del novio

En este punto lo más elegante es un gris oscuro. Pero para gustos los colores. Igual puedes ir de fucsia si la celebración así lo determina, pero un buen traje de incluso colores grises claros o negros clásicos, será una buena elección para hacerla suspirar por tus huesos mientras sigues su senda de camino al altar. El smoking mejor reservarlo para bodas de tarde o de noche.

A cualquiera de estas combinaciones, no olvides por nada del mundo añadirle una corbata con un nudo bonito, un chaleco, una camisa…Conjúntalo con unos zapatos que consigan junto al resto de elementos, crearte un porte digno de un príncipe. Huelga decir que estos, jamás de los jamases pueden ser marrones, pues es un color que se asocia al uso diario.

Los complementos, tipo gemelos, son indispensables para mejorar la imagen y darle más empaque o elegancia. Tres últimos apuntes: Los bolsillos vacíos, las muñecas libres de relojes y los calcetines acorde a tu vestimenta. Una mujer húngara huyo de su boda tras ver que su prometido llevaba calcetas blancas. Avisado quedas.

La novia es la protagonista

Sin lugar a dudas. De que aciertes con la elección del vestido, el  tocado, los complementos, etc. Vivirán los mentideros que se formen el gran día. Y cuidado porque hasta tu madre caerá en sus garras. El traje de novia debe hacerte la mujer más guapa del planeta por el espacio de tiempo que dure la ceremonia. Obviamente te tienes que sentir cómoda con él, feliz de llevarlo.

Sea como sea tu cuerpo, hay uno para cada novia, por lo que decántate por aquel que estilice al máximo tu figura. Déjales con la boca abierta gracias un bonito escote, unas piernas esbeltas o una cintura ceñida. En el fondo, tú junto a tu vestido sois, con permiso  del banquete y las copas de después, el gran atractivo del enlace.

Por cierto, un ramo bonito es un añadido maravilloso. No olvides que es una especie de testigo, así que selecciona uno que incite a aquella que finalmente se haga con él, a preparar un bodorrio que tú sabes no estará a la altura del tuyo. Ay! Qué mala es la envidia.

Por último, la elección de los testigos, damas de honor y padrino, es mejor hacerla cuanto antes, previo paso a selección de indumentaria para los y las afortunadas.

El fotógrafo

Una buena boda es la que se recuerda pasados los años. Pero como el tiempo no perdona y la memoria se llena, plasmar vuestro gran día en unas imágenes para la eternidad es un servicio que nadie ya pasa por alto. La elección del fotógrafo es vital, pues él será el encargado de captar todos los detalles que vosotros, porque es vuestro día, pasaréis por alto y que se manifiestan después como factor diferencial cuando en una reunión familiar, dan comienzo las temidas comparaciones.

Aseguraros de conseguir un precio razonable, y de pagar tras haber visto el trabajo del profesional al que contratéis. Conocer todos los servicios del contrato es vital, así como la programación de una serie de jornadas para fotos, antes y tras la boda. Esto dependerá del fotógrafo al que os encomendéis.

Un último apunte, intentad, a pesar de cómo está todo, trabajar con profesionales y factura de por medio. Recordad que si luego pasa algo, un fotógrafo “de verdad” acarreará con la responsabilidad y se hará cargo, aunque solo sea por dar una imagen.

Todo matrimonio empieza con un buen viaje

Es el culmen a vuestro momento, vuestra luna de miel. Procurad contratarlo con antelación sobre todo si el destino es complicado por fechas. Recordar el tema del idioma, vacunas, pasaporte…Aunque la agencia que os lo lleve os informará. Si lo contratáis por vuestra cuenta, algo muy extendido últimamente, perderéis una serie de ventajas en comparación con lo que os ofrecerían las agencias de viajes, pero ganaréis lo notaréis en el bolsillo. Poco más que añadir, disfrutarlo y ¡Qué os vaya muy bien!